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Entradas

Foucault, Bourdieu et la sociologie de la philosophie. À propos de Leçons sur la volonté de savoir

Un texto que recoge la intervención en el coloquio Bourdieu/Foucault: un rendez-vous mancato? y que se encuentra disponible en Academia.
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La sociología como montaje cinematográfico

Este libro se interroga por las condiciones empíricas de la investigación cualitativa, a partir de una idea básica: no son distintas de la investigación cuantitativa. Ambas deben confrontarse a una doble interrogación en la que juegan tres elementos. Comencemos por estos: la investigación cualitativa presume hablar de lo real, porque cualquier científico social propone, claramente o no, un pacto realista a su lector. Para lo cual, segundo componente, debe producir datos y lo hace suponiendo que sus técnicas cualitativas son las apropiadas —podría haber otras— o que no se podía o valía la pena recurrir a técnicas cuantitativas. El tercer componente es el de la interpretación de los datos.
Esa diferenciación de elementos ya nos permite desgajar las teorías empíricas de la escolástica, es decir de aquellas teorías formuladas sobre otras teorías. Y ello, aquí se encuentra la clave, sin interrogarse un segundo acerca de si se apoyan en datos, si estos tienen algo que ver con lo real y si ex…

El positivismo sociológico tomado en serio

Fundamentos de las ciencias sociales contiene dos líneas de argumentación que no siempre contemplamos unidas. Una de ellas, que asociamos al positivismo, es el intento de construir un lenguaje apoyado en observaciones empíricas. La segunda no la asociamos al positivismo, aunque este libro nos muestra que surge allí donde el positivismo se toma en serio. Efectivamente, quien intente fundar la argumentación científica en referentes empíricos deberá asumir una reserva global y una obligación circunstanciada. La reserva global es la de que nunca encontrará criterios definitivos para considerar validado un conjunto de enunciados. La obligación  circunstanciada es la de asumir que nunca confrontará sus argumentos uno por uno, como si pudiera asegurarse la solidez de cada pieza de su discurso; por el contrario, deberá aconstumbrarse a confirmaciones —siempre revisables— de aserciones de conjunto. 
En ese sentido, esta obra es única, como singular es el pensamiento de Otto Neurath, filósofo de…

Manuel Sacristán. Razón y emancipación, editado por Jacobo Muñoz y Francisco José Martín

“Siempre prefirió dotarse de instrumentos de comprensión del mundo, antes que de saberes específicos, de radio limitado, nada desdeñados, por otra parte, por él. Y desde esa intencionalidad básica practicó una conducta mental hecha del esfuerzo de conocer y de la voluntad de transformar. Precisamente por eso, porque lo que ante todo le importó fue aprender y enseñar a vivir, es por lo que sí valoró de modo especialmente intenso la figura del sabio, tan característica de nuestra tradición. Dejó constancia explícita de ello a propósito de Ortega, al que frecuentó en su juventud y al que no dejó de volver, lejos de toda beatería, cuantas veces le pareció justo y conveniente”

Del excelente capítulo de Jacobo Muñoz, “¿Qué es un maestro?”, página 23.

Constituirnos como pueblo

En conversación con Eric Hazan, Jacques Rancière pasa revista a nuestro tiempo y lo hace en un libro breve y denso, de factura muy similar a Le partage du sensible. Esthétique et politique, también publicado por La fabrique éditions. Su título: En quel temps vivons-nous? Particularmente interesantes son las lecciones que extrae de los movimientos de asambleas en las plazas, ya sea Nuit debout, Occupy, o el 15M.
Oponiéndose a un tipo de pensamiento que identifica con el marxismo, Rancière insiste en el valor creador de las instituciones políticas. Un pueblo no preexiste a sus instituciones sino que, en buena medida, resulta de las mismas. Organizar al pueblo alrededor de Instagram y sus caudillos, no es idéntico a producirlo con una asamblea de representantes sorteados y en rotación (véase página 14). Siempre cabe aducir que lo primero es fácil y lo segundo difícil aunque debe uno siempre preguntarse ¿fácil para qué? Efectivamente, puede ser muy fácil pero para volver, poblándolos con ot…

Un debate sobre capitalismo en Fort Apache

Un debate sobre capitalismo en Fort Apache con Pablo Iglesias, Manuel Monereo, Eduardo Garzón, Xabier Arrizabalo, Nines Maestro y yo.

El pueblo de Tebas se aburre de Creonte y Antígona

Sófocles contiene una filosofía profunda de la democracia, no cabe duda. En este blog se ha comentado el clásico de Bernard Knox y, entre los autores que uno frecuenta, Foucault y Castoriadis han promovido lecturas sugerentes sobre las enseñanzas democráticas del genio de Colono. La de Castoriadis resulta de especial interés, pues consigue invertir la espontánea apuesta “libertaria” por Antígona y a mostrarnos la razón que asiste a Creonte. Si la tragedia funciona como filosofía de la democracia es porque renuncia a un Eje del Mal y nos ahce comprender cómo el orgullo nos conduce a aquello que odiamos ser: es la lección de Edipo, prototipo de caudillo sinceramente democrático. Cualquier lector que se entretenga en Sófocles comprueba cómo los personajes se contradicen y ocupan posiciones muy distintas en una y otra réplica. Lo que los lleva a la tragedia es la rigidez, la falta de comprensión de que la verdad se les escapa, de que no pueden tener razón solos. De hecho, el mítico Teseo,…